Etnografía y Metodologías de investigación >> Ideas

 

1.- Internet, Gender, and Identity. Using e-mail as a tool for Ethnographic Research. Participación de JovenTIC al Second International Congress of Qualitative Inquiry. 4-6 de Mayo. Universidad de Illinois (USA).

2.- Adriana Gil Juárez, Psicología social de hechos, de procesos y de proyectos. Objeto y tiempo. Publicado en Primavera de 2006 en Athenea Digital, núm. 9: 78-99.

3.- Recensión de “El antropólogo como autor” de Clifford Geertz. Y una breve reseña biográfica…

 

 

 

Recensión de “El antropólogo como autor. Clifford Geertz.” (Versión para imprimir – pdf)

 

"La habilidad de los antropólogos para hacernos tomar en serio lo que dicen tiene menos que ver con su aspecto factual o aire de elegancia conceptual, que con su capacidad para convencernos de que lo que dicen es resultado de haber podido penetrar (o, si se prefiere, haber sido penetrados por) otra forma de vida, de haber, de uno u otro modo, realmente 'estado allí'. Y en la persuasión de que este milagro invisible ha ocurrido, es donde interviene la escritura." (Geertz, 1988, pág. 14).

 

El libro de Geertz no es de antropología, sino sobre antropología. Más concretamente, sobre escritura antropológica, como se deduce fácilmente del título. Tiene 6 capítulos claramente diferenciados. Si en el primero y el último descarga todas sus reflexiones en torno a la transmisión escrita de lo descubierto en el campo, en los cuatro centrales revisa el trabajo de algunos de los antropólogos “clásicos” del siglo XX y su obra –Lévi-Strauss, Evans-Pritchard, Malinowski, Read, Rabinow, Crapanzano, Benedict,…-.

 

“Tristes trópicos” de Claude Lévi-Strauss es un libro difícilmente encasillable (capítulo 2; El mundo en un texto. Cómo leer ‘Tristes trópicos’”). Es, a la vez, un libro de viajes, de aventuras, una etnografía, un relato autobiográfico, un libro de filosofía,…  En esta obra se descubre el estructuralismo antropológico en todo su esplendor, como –en cierto modo- un conglomerado de saberes, de ciencias y estilos vecinos que hasta entonces no habían sido asumidos por la antropología. El francés utiliza un tipo de discurso “gongoriano” –en palabras del propio Geertz- en el que es difícil separar lo que dice de cómo lo dice. Escritura y símbolo se hacen uno, aunque Lévi-Strauss no deja de distanciarse –en todos sus textos- del objeto relatado, reflejando aún el mito del antropólogo iniciático a la búsqueda de lo cultural diferente.

 

La escritura de Sir Edward Evan Evans-Pritchard se nos muestra mucho más homogénea estilísticamente (capítulo 3; “Imágenes exóticas. Las diapositivas africanas de Evans-Pritchard”). Responde en parte a la todavía clásica mentalidad colonialista, reflejando el encanto colorista del África desconocido. En la simplicidad discursiva, sujeto-verbo-predicado, se muestra no obstante un complicado método de construcción textual, poco ornamentado y común a la orientación británica de la antropología social. El discurso es declarativo, descriptivo, sin concesiones a la jerga o el artificio. Ningún hecho, ninguna situación sociocultural puede escapar a una descripción razonada y razonable.

 

Partiendo del análisis de la obra de Bronislaw Malinowski (capítulo 4; “El yo testifical. Los hijos de Malinowski”) –y de algunos de sus seguidores como Paul Rabinow, Kenneth Read o Vincent Crapanzano-  Geertz pone al descubierto una de las misiones fundamentales de la escritura antropológica: dar testimonio de que el autor estuvo allí, contando de la forma etnográficamente más productiva posible los detalles de la experiencia. La descripción etnográfica es ahora un “viaje paradigmático al paradigma lejano”, en el que el antropólogo se desnuda provisionalmente de sus artificios e instrumentos –la cámara fotográfica, el lápiz y el papel- y se pierde en el entorno social, identificándose con el mismo en un proceso empático, inmiscuyéndose en lo que está ocurriendo, lejos del estilo académico, y difuminando la diferencia entre observador y observado.

 

La obra de la norteamericana Ruth Benedict se muestra, al contrario, distante  del lector (capítulo 5; “Nosotros/Los otros. Los viajes de Ruth Benedict”). Escribe con un estilo directo, inexorable; con firmeza y severidad. Su descubrimiento del Otro desnuda de valor al Yo, especialmente al yo-cultura propio del etnocentrismo de su entorno nacional. No ajena al uso de la ironía sincera, presenta lo extraño como familiar con el objetivo de construir narraciones antropológicas edificantes. Benedict asume, así, modos de relatar –escribir- humanísticos y moralistas, acercándose a las culturas primitivas no sólo con ánimo de aprendizaje sino considerándolas como auténticos laboratorios sociales naturales.

 

En los capítulos 1 (“Estar allí. La antropología y la escena de la escritura”) y 6 (“Estar aquí. ¿De qué vida se trata al fin y al cabo?”) Geertz nos muestra una dura crítica a la escritura etnográfica (o antropológica; términos que usa como sinónimos) a pesar del enorme respeto que ha mostrado por los autores citados. Entra de lleno en una de las cuestiones más candentes del trabajo antropológico; cuando se muestran sus resultados, ¿qué de ciencia y qué de literatura tienen dichas muestras? Tradicionalmente parece que el trabajo del científico cultural es ir allí, tomar notas de campo, transcripciones de entrevistas u otro tipo de documentos; volver y escribir, contar a los demás, lo que ha visto. Si el propio estilo narrativo ya diferencia –como hemos detectado en los grandes autores brevemente referenciados-, ¿hasta qué punto se puede considerar fiable la narración de un antropólogo? Pero, además, en qué sentido puede ser validable i/o generalizable.

 

Geertz destaca la enorme diversidad de lo humano, que da razón de la variabilidad en que nuestra especie vive nuestras vidas (1985). Tras su propuesta de descripción densa como camino para interpretar las culturas (1973), parece que en la obra cuya recensión presento, empieza a mostrarse pesimista en cuanto a los objetivos y fines que puede alcanzar la antropología,  

 

"Lo que tenemos no es una historia ni una biografía, sino una confusión de historias, un conglomerado de biografías. Desde luego, hay un orden en todo ello, pero se trata del orden propio de una ventisca o de una plaza de mercado; no es nada aritmético. (…). Lo único que podemos construir, si tomamos notas y sobrevivimos, son relatos retrospectivos de la conexión de cosas que aparentemente han sucedido: recomponiendo un rompecabezas, en pos de los hechos." (Geertz, 1995, pág. 12). 

 

Llega, incluso, a poner en duda el propio derecho a escribir etnografía, a hablar por los otros, en un mundo donde los otros son cada vez menos diversos. La entrada de los pueblos en otro tiempo colonizados o marginados (portando sus propias máscaras, recitando sus propios textos) en la escena global de la economía, de la alta política internacional y de la cultura mundial ha hecho que la pretensión del antropólogo de convertirse en tribuna de los marginados, a veces representante de los invisibles, valedor de los tergiversados y macdonalizados, resulte cada vez más difícil de sostener, aún en estos tiempos ya claramente post-coloniales (al menos en el sentido tradicional; histórico).

 

El libro del antropólogo norteamericano parece, en ocasiones, un libro de texto en tanto que se ocupa de repasar la obra de los grandes maestros de la antropología del siglo XX. Pero es mucho más. Especialmente en su última parte cuestiona no sólo la metodología sino la propia epistemología de la antropología como ciencia social, es decir como instrumento de interpretación de lo humano, de lo humano cultural, si hablamos desde la etnografía. Escribir forma parte, efectivamente, del método. Requiere de una técnica y un saber hacer; pero también de un marco teórico en el que insertarse. La escritura modifica –si no construye- la realidad estudiada. El laboratorio de lo sociocultural se traslada del campo –antes, los pueblos primitivos; ahora las grandes ciudades, los barrios, las esquinas, internet…- al papel; del magma social a la intimidad y soledad del despacho del antropólogo.

 

¿Se pierde o se gana en el proceso? La intención del autor no es ajena al resultado que presenta de su investigación. En algunas cosas –pureza, objetividad, cualidad- se pierde. En otras se gana si quien escribe es consciente de lo que hace, además de aportar el bagaje académico y experiencias de que disponga, evitando que la propia escritura llegue a convertirse en “… un artificio retórico destinado a mover mercancías intelectuales en un mercado competitivo” (Geertz, 1988, pág. 152).  Y ese bagaje al que me refiero es el que cuestiona la propia epistemología antropológica. Ya no se trata tanto del método, del cómo nos acercamos a las diversas –todavía- y cada vez más híbridas realidades culturales humanas sino por qué lo hacemos, desde que hipótesis, con qué objetivos, con qué resultados… “El análisis de cómo consigue sus efectos y cuáles son éstos, de la antropología escrita, no puede seguir siendo una cuestión marginal, minimizada por los problemas de método y las discusiones teóricas” (Geertz, 1988, pág. 158).

 

Josep Seguí

Diciembre 2005

 

Bibliografía.-

 

Geertz, Clifford (1973/2003). La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.

-- (1985) "Els usos de la diversitat". En Frade, C. La diversitat cultural en un món global. Fundació per la UOC. Barcelona: 2000.

--  (1988/1989): El antropólogo como autor. Barcelona: Paidós.

--  (1995/1996). Tras los hechos. Dos países, cuatro décadas y un antropólogo. Barcelona: Paidós.

 

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Clifford GeertzGeertz, Clifford (San Francisco, California, Estados Unidos1923- ) Reseña biográfica.

 

Estudió Filosofía en el Antioch College y alcanzó el grado de Doctor en Antropología en la Harvard University en 1957. Actualmente es profesor emérito en el Institute for Advanced Study de Princeton, New Jersey.

 

Pronto se especializó en la rama de la Antropología que estudia la(s) cultura(s) –la Etnografía- y empezó sus trabajos de campo. Primero en Rimrock, al suroeste de los Estados Unidos de Norteamérica y más tarde en Java, Mali y Marruecos. Fruto de ese trabajo son diferentes artículos, libros y publicaciones (“Agricultural Involution”, 1963; “The Social History of an Indonesian Town”, 1965; “Islam Observed: Religious Development in Morocco and Indonesia”, 1968; por ejemplo).

 

Geertz es, además, uno de los más destacados teóricos acerca del propio sentido científico de la Etnografía. No en vano se le reconoce como el fundador, a principios de los años setenta, de la llamada Antropología simbólica o representativa, que se ocupa más de interpretar las culturas, que en su clasificación, como se venía haciendo hasta entonces. Su caso resulta interesante en tanto creó escuela; más tarde algunos de sus discípulos fueron más allá de sus ideas; y después el propio Geertz, aunque rezagado y en cierto modo marginado (Reynoso, 1998) siguió a sus exdiscípulos, enmarcándose –en los años ochenta- en la Antropología postmoderna norteamericana, cuyas propuestas –despreciadas por algunos como acientíficas y politizadas (Llobera, 1998)- apenas se han dejado sentir en nuestro entorno inmediato.

 

Efectivamente, su obra más conocida –y fundacional-, “La interpretación de las culturas” (1973) propone la sustitución de los métodos de clasificación e interpretación del hecho cultural por el análisis semiótico mediante la descripción densa de los hechos, que nos muestran sus protagonistas mediante el lenguaje; “La vocación esencial de la antropología interpretativa no es dar respuestas a nuestras preguntas más profundas, sino darnos acceso a respuestas dadas por otros.” (Geertz, 1973, pág. 40).

 

En 1986 se publica la que es conocida como la “biblia” de la antropología postmoderna (Reynoso, 1998), “Writing Culture”, editada por dos exdiscípulos de Geertz, James Clifford y George E. Marcus y en la que se ponen en duda muchos de los supuestos de la Antropología simbólica del maestro, haciendo especial mención a la escritura etnográfica tradicional, considerada ahora como género de ficción más que como descriptivo e interpretativo. Casi al mismo tiempo (1987) Stephen S. Tyler publica la que es, quizá, la obra cumbre del postmodernismo antropológico más vanguardista y extremo, “The Unspeakable”, mostrando la imposiblidad de una igualación de las taxonomías de las diferentes culturas. En este entorno intelectual, Clifford Geertz se va acercando a las nuevas ideas propuestas por sus exdiscípulos y en sus obras más recientes –sin renunciar del todo a muchas de sus teorías anteriores- reelabora algunas de ellas. Se ocupa de la narración etnográfica desde otro punto de vista, señalando la indignidad de hablar por los otros (“El antropólogo como autor”, 1988). Siguiendo la corriente postmoderna meta-enográfica de Marcus y Cliffrod vuelve tras cuarenta años a Indonesia y Marruecos reinterpretando lo que vió y estudió antes (“Tras los hechos”, 1995). Y se acerca a los grandes temas culturales, científicos y filosóficos de la postmodernidad (“Reflexiones antropológicas sobre temas filosóficos”, 2000).

 

Clifford Geertz se nos muestra como una de las mentes más inquietas de la Antropología contemporánea, maestro de maestros, y a quien debemos no pocos de los avances que la llamada postmodernidad está generando en el mundo de las ideas sobre la cultura, pero también de los hechos.

 

“La cultura, ese documento activo, es pues pública … Aunque contiene ideas, la cultura no existe en la cabeza de alguien; aunque no es física, no es una entidad oculta … Aquello por lo que hay que preguntar es por su sentido y su valor: si es mofa o desafío, ironía o cólera, esnobismo u orgullo, lo que se expresa a través de su aparición y por su intermedio” (Geertz, 1973, págs. 24-25).

 

Bibliografía y referencias.-

 

Clifford, James; Marcus, George E. (eds.) (1986). Wrtiting Culture. The Poetics and Politics of Ethnography. Berkeley: University of California Press.

Geertz, Clifford (1973/2003). La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.

Geertz, Clifford (1988/1989). El antropológo como autor. Barcelona: Paidós.

Geertz, Clifford (1995/1996). Tras los hechos. Dos países, cuatro décadas y un antropológo. Barcelona: Paidós.

Geertz, Clifford (2000/2002). Reflexiones antropológicas sobre temas filosóficos. Barcelona: Paidós.

Llobera, Josep R. (1998). Antropologia social. Barcelona: UOC.

Reynoso, Carlos (comp.) (1998). “Presentación”. En Geertz, C; Clifford, J. y otros, El surgimiento de la antropología posmoderna. Barcelona: Gedisa.

Tyler, Stephen A. (1987). The Unspeakable. Discourse, Dialogue, and Rhetoric in the Postmodern World. Madison: The University of Wisconsin Press.

 

Para una biografía/bibliografía exhaustiva de Clifford Geertz: http://www.sss.ias.edu/community/faculty-cv/geertzcv.pdf. Fecha de revisión enlace: 03/10/2005.

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